Nuestro país tiene una historia muy rica en cuanto a la Atención Primaria de Salud, cuyos inicios se
remontan al año 1952, cuando se creó el Servicio Nacional de Salud. Posteriormente, se dio paso a
la municipalización impulsada durante la década de 1980, al cambio del modelo de financiamiento
por prestaciones a un modelo “per cápita” en 1995, y a la transformación de los Centros de Salud
a Centros de Salud Familiar a partir de 1997.
San Fernando no ha estado ajeno a esta historia, siendo un testigo privilegiado Jordán Guillermo
Donoso Gajardo, uno de los funcionarios más antiguos del Área de Salud de la Corporación
municipal, quien ingresó a trabajar en el entonces Departamento de Educación Municipal (DEM) y
luego estuvo a cargo de estadísticas del desaparecido Consultorio Chacabuco.
A 40 años de la municipalización de la Atención Primaria de Salud, que en la capital de la Provincia
de Colchagua se inició con el traspaso de las postas rurales, Donoso repasa su historia, recordando
que en marzo del año 1983, cuando trabajaba en una oficina de abogados, se produjo una vacante
en el DEM, ingresando como ayudante de contador, para luego ser trasladado al Consultorio
Chacabuco, donde se desempeñó como estadístico.
“El trabajo en aquella época era con lápiz y papel, todo lo hacíamos a mano. Yo debía revisar las
fichas del Servicio de Orientación Médico Estadístico (SOME), de la entrega de leche, del control
peso sano e ingresarlas a las estadísticas del Servicio en Rancagua. En esa época se realizaba solo
control de embarazadas y control peso sano y no trabajaban más de 40 personas”, recuerda
Jordán Donoso.
El funcionario rememora que la Atención Primaria de Salud de la época estaba integrada
básicamente por las postas de Puente Negro, Roma y Aguas Buenas, además del Consultorio
Chacabuco y un equipo de terreno. “Era una época en que todo era archivos, carpetas,
documentos, con máquinas de escribir y fotocopias. Había que llenar libros, todo, todo lo
hacíamos escribiendo y llenando oficios, cada año teníamos mucha documentación, algo que
parece impensable en los tiempos actuales”, asegura.
En cuanto al tiempo que permaneció en el Consultorio Centro o ex Chacabuco, Jordán Donoso
explica que “estuve como 16 años allí trabajando como estadístico y en el año 2012 retorné a las
oficinas del Departamento de Salud en la Corporación. A petición de Don Ítalo López, quien era el
director, llegué a trabajar en el tema regularización de imposiciones y a ver el tema de compras,
para posteriormente hacerme cargo del tema de remuneraciones, función que desempeño
actualmente”.
A juicio del funcionario de APS “los tiempos han cambiado mucho y ahora contamos con
computadores en cada una de las oficinas, al igual que en los box de los médicos. Así se avanza
mucho más rápido y con menos cantidad de gente”.
RECUERDOS DEL PASADO

Todo tiempo pasado fue mejor. Esa es la frase que mejor calza, según los recuerdos de Donoso
Gajardo. “Imagínese, éramos 39 funcionarios, nos conocíamos todos, teníamos más actividades
sociales entre nosotros, compartíamos mucho más, había más unión. Ahora son 350 funcionarios,
por lo que ya casi nadie comparte, ahora es todo más rápido y se perdieron esas instancias de
compartir con los equipos”, señala.
El funcionario declara que “el equipo de Atención Primaria de Salud creció mucho para dar una
mejor atención a los vecinos de la ciudad. Ahora hay más centros de Salud, incluso con
especializaciones en oftalmología y mamografía, se han contratado más médicos, enfermeras,
tens, auxiliares, y se están construyendo centros de salud en casi todos los barrios”.
ESTACIÓN DE ENFERMERÍA SIERRA DE BELLAVISTA
En relación a la atención a los vecinos del sector rural, Jordán Donoso añade que “una de las
actividades más entretenidas para el equipo de terreno era la visita mensual a las Estaciones de
Enfermería. Había tres: en Polonia, en Angostura y Sierra de Bellavista. Sin embargo, las dos
primeras, al haber más locomoción, dejaron de atender, ya que la gente viajaba directamente a
San Fernando, pero la de Bellavista era muy entretenida y muy comentada por los funcionarios
que debían visitarla”.
El funcionario precisa que “el equipo era integrado por un médico, enfermera, paramédico,
matrona, además del chofer, quienes preparaban su cocaví. Allá cocinaban y debían atender a
toda la gente que lo requiriera. Ellos se ponían de acuerdo para reunir el dinero de su bolsillo para
el almuerzo, en verano preparaban porotadas platos más típicos, ellos disfrutaban de su trabajo y
esos viajes eran muy apetecidos”.

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