En nuestro país el cáncer cervicouterino se ha transformado en la segunda causa de muerte en la población femenina de 20 a 44 años. Resulta vital prevenir esta enfermedad realizando exámenes de Papanicolau para detectar a tiempo las anomalías que puedan aparecer en el cuello del útero.

Victoria Jara Rodríguez matrona encargada del Programa de Salud de la Mujer de CESFAM Oriente, explica que el Papanicolau (PAP) es un examen donde se obtienen células descamadas o sueltas del cuello uterino, y que permite detectar alteraciones o lesiones en la zona, antes de que se transforme en un cáncer. “Tuvimos una disminución en la cantidad de exámenes debido a la pandemia. Estamos trabajando con horas extendidas y atenciones los sábados para que las usuarias puedan realizar sus exámenes. Los PAP están dirigidos a mujeres entre 25 y 64 años, sin embargo si en un control ginecológico visualizamos algo sospechoso en el cuello del útero, tomamos un PAP preventivo” indicó.

Varias cepas del Virus Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual, juegan un papel importante en la causa de la mayoría de los tipos de cáncer de cuello uterino. El riesgo a desarrollar cáncer se reduce haciéndose el PAP o recibiendo, en edades tempranas, la vacuna que protege contra esta infección.

La profesional señala que cuando el resultado del PAP arroja la existencia del Virus Papiloma Humanos (VPH), la paciente es derivada a patología cervical del Hospital de San Fernando, lugar donde recibe tratamiento y seguimiento, hasta terminar el proceso, para luego volver a su respectivo centro. “El pronóstico depende mucho de la etapa de la enfermedad, pero es importante indicar que los pre-cánceres cervicouterinos no tienen síntomas, de ahí la importancia de ser rigurosos en la periodicidad de los exámenes”, puntualizó.

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